Declaraciones en la reunión informativa a nivel ministerial de los Estados Miembros sobre la respuesta humanitaria a los terremotos en Venezuela, del Subsecretario General de Asuntos Humanitarios y Coordinador del Socorro de Emergencia, Tom Fletcher
Quisiera agradecer a todas y todos ustedes, a quienes se han conectado desde distintas partes del mundo. Tenemos casi 200 socios procedentes de los Estados Miembros, así como de quienes apoyan esta labor en todo el sistema de las Naciones Unidas y la comunidad humanitaria. Esto constituye un testimonio de la enorme expresión mundial de solidaridad y apoyo hacia el pueblo de Venezuela en este momento.
Sin embargo, las videoconferencias y las reuniones formales no son suficientes. Ahora debemos transformar esta solidaridad en apoyo práctico, y deseo exponer brevemente cómo podemos procurar hacerlo.
Por ello, gracias por acompañarnos; gracias, señor Ministro de Relaciones Exteriores [S.E. Sr. Yván Gil Pinto], por sus poderosas palabras y por el extraordinario trabajo realizado durante las últimas dos semanas. Gracias por la cooperación práctica que nuestros equipos han mantenido desde el primer momento de esta respuesta.
Deseo también rendir homenaje a Gianluca Rampolla [Coordinador Residente y Humanitario de las Naciones Unidas para Venezuela] y a toda la comunidad humanitaria en Venezuela por su liderazgo y trabajo incansable, muchas veces durante toda la noche, una y otra vez, para salvar el mayor número posible de vidas.
Esta mañana quisiera hacer brevemente tres cosas: en primer lugar, compartir algunas impresiones de la visita hasta el momento; en segundo lugar, ofrecer una actualización sobre el esfuerzo de coordinación y el plan que tenemos en marcha; y, en tercer lugar, presentar nuestras solicitudes para la próxima fase.
En primer lugar, transmitirles una idea de cómo está respondiendo la población dos semanas después de los acontecimientos. Creo que es justo decir, y ayer en la tarde estuve en La Guaira, uno de los epicentros de este doble terremoto, donde las personas están conmocionadas y angustiadas.
Hay un momento en estos lugares, que son extremadamente ruidosos, como podrán imaginar. Se escucha el ruido de las excavadoras, de la maquinaria pesada y de los distintos equipos que intentan rescatar personas entre los escombros. Me encontraba junto a grupos de madres que acuden diariamente al lugar con la esperanza de encontrar cualquier indicio de sus hijos. Y hay momentos en los que uno de los integrantes de los equipos de rescate levanta una mano y todo queda en silencio. Las máquinas se detienen, porque han escuchado, o esperan haber escuchado, el más leve sonido bajo los escombros, y todos guardan silencio con la esperanza de que sea una señal de vida.
Y al estar junto a esas madres y padres en ese instante, mientras se aferran a la esperanza de que quizá, dos semanas después, la persona que oyen sea su hijo o hija bajo un edificio de 14 pisos reducido ahora a apenas unos pocos pies de altura, donde pueden verse los distintos niveles del edificio comprimidos y separados apenas por centímetros.
Luego, como ocurrió ayer, tras un par de minutos de silencio, el integrante del personal de emergencias levanta ambos brazos para indicar que no se ha escuchado ningún sonido, y las labores de excavación y búsqueda continúan.
Anoche, esas madres me preguntaron: “¿La ayuda viene en camino?”. La reunión de hoy es nuestra respuesta a esa pregunta, y solo puede haber una respuesta.
Valoro muy positivamente la reunión que mantuve anoche con el Ministro de Relaciones Exteriores, con la Presidenta Encargada [Delcy] Rodríguez, con el Presidente de la Asamblea Nacional [Jorge] Rodríguez y representantes del Gobierno, junto con Gianluca y el equipo. Tuve la oportunidad de agradecerles la cooperación práctica brindada hasta ahora y de trabajar conjuntamente en la planificación de la siguiente fase de la respuesta.
Es muy importante señalar que quienes han respondido en primera línea a esta crisis han sido las comunidades locales, aquellas personas que desde el primer momento salieron a buscar a sus vecinos y seres queridos, así como la labor del Gobierno para dirigir y coordinar la respuesta.
Desde el primer momento, y yo estaba en Ginebra cuando nuestro equipo se movilizó, observé cómo reservaban los asientos en los primeros vuelos. Vimos al equipo suizo de búsqueda y rescate en ese primer avión junto con nuestro equipo, desplegándose para ayudar a movilizar y coordinar la respuesta. Desde entonces, han participado más de 50 equipos de búsqueda y rescate en zonas urbanas procedentes de más de 30 países. Dejando de lado la Copa del Mundo, esto es lo que realmente significa poner en práctica la solidaridad mundial.
Personas llegaron de toda la región: de México, Ecuador, Panamá y Estados Unidos. Llegaron de toda Europa: de Alemania, Francia y el Reino Unido. También llegaron de más lejos; hubo equipos movilizados desde Siria e Israel, realizando una labor de búsqueda y rescate vital para encontrar a todas las personas sobrevivientes posibles. Rindo homenaje a esos más de 3.000 rescatistas y a los 200 perros de búsqueda, así como a los integrantes de nuestro propio equipo desplegado como UNDAC (Evaluación y Coordinación en Casos de Desastre de las Naciones Unidas), nuestro mecanismo de coordinación sobre el terreno.
Como ya escuchamos por parte del Ministro de Relaciones Exteriores, el número de personas fallecidas y desaparecidas es, por supuesto, inmenso. Fue fundamental movilizar también en esos primeros momentos 15 millones de dólares del fondo de emergencia [Fondo Central de Respuesta a Emergencias, CERF por sus siglas en inglés], como apoyo esencial para salvar vidas y en reconocimiento de la magnitud de este desafío.
Estoy profundamente agradecido a los donantes y Estados Miembros presentes en esta llamada que contribuyen a este fondo. Es un fondo de todas y todos y para todas y todos, concebido precisamente para momentos como este, cuando necesitamos movilizarnos con rapidez y no hay tiempo para llamar a cada uno de ustedes, pero necesitamos que los recursos lleguen al terreno de inmediato. Gracias a todas y todos ustedes, se salvaron muchas vidas.
También deseo reconocer el trabajo realizado desde el primer día en materia de coordinación. Gianluca y los equipos establecieron mecanismos de coordinación sectorial y localizada; todo este complejo trabajo técnico que realizamos para prepararnos para momentos como este.
Hemos observado una labor extraordinaria en toda la comunidad humanitaria: en salud, con la Organización Panamericana de la Salud proporcionando atención primaria, apoyo en salud mental y apoyo psicosocial; equipos de la OIM y del ACNUR proporcionando alojamiento y protección; UNICEF brindando apoyo a la niñez afectada; el PMA suministrando asistencia alimentaria esencial junto con asociados como World Central Kitchen, ayer estuve en contacto con el chef José Andrés al llegar, haciendo un trabajo increíble; equipos del PNUD, como se ha mencionado, apoyando la remoción de escombros y la evaluación de las necesidades de recuperación a largo plazo. Y luego, por supuesto, los extraordinarios equipos, vi a muchos ayer en acción de numerosas organizaciones, entre ellas Cáritas, World Vision, NRC, DRC y Save the Children, así como muchas otras presentes hoy en esta reunión.
Paralelamente, el sector privado también ha dado un paso al frente, con contribuciones directas que ya superan los 32 millones de dólares, información satelital digital, maquinaria pesada para la remoción de escombros, alimentos, bebidas y toda una gama de apoyos fundamentales.
En la próxima fase, será esencial que, a medida que avancemos desde las operaciones de búsqueda y rescate hacia una respuesta humanitaria más amplia y hacia la necesaria reconstrucción, la recuperación temprana y el desarrollo, contemos con un único plan coordinado y claro. Y ese plan existe.
El equipo en el país ha elaborado una evaluación rápida de necesidades. Estos datos fueron recopilados por toda la comunidad humanitaria para asegurar que estamos centrando nuestros esfuerzos en las prioridades más urgentes, que actualmente son: alojamiento, salud, agua, saneamiento e higiene, seguridad alimentaria, protección, educación y recuperación temprana.
Los terremotos han agravado, por supuesto, necesidades ya existentes. Casi ocho millones de personas en Venezuela requerían asistencia humanitaria incluso antes de esta emergencia. Y debemos ser claros, y esto lo discutimos en una excelente reunión ayer con la Presidenta Encargada, todo lo que hagamos desde la perspectiva humanitaria debe ser temporal y centrarse en la transición hacia la recuperación, la rehabilitación, la reconstrucción y el desarrollo sostenible a largo plazo.
Sobre la base de las evaluaciones realizadas conjuntamente con el Gobierno, no son únicamente evaluaciones de las Naciones Unidas, sino evaluaciones realizadas junto al Gobierno, estamos incorporando una adenda al Plan de Respuesta Humanitaria 2026. Esta contempla las necesidades multisectoriales de 1,3 millones de personas adicionales que enfrentan necesidades socioeconómicas durante los próximos seis meses y requerirán apoyo vital, asimismo, de nuevo, el punto importante, el puente hacia la recuperación.
Para responder a las necesidades de ese grupo, requerimos 296 millones de dólares adicionales para ejecutar e implementar la respuesta, una cifra que se suma a los 632 millones de dólares solicitados originalmente al inicio del año.
Los donantes ya están aumentando su apoyo, y les rindo homenaje y les agradezco por ello. Según el sistema de seguimiento, la respuesta para Venezuela ya ha recibido 300 millones de dólares, y valoro profundamente cada dólar aportado, incluidos los 115 millones recibidos antes del terremoto.
Esto deja actualmente una brecha de financiación de 627 millones de dólares para atender esas necesidades urgentes. El Fondo Humanitario de Venezuela administrado por OCHA constituye una herramienta fundamental para la respuesta, ya que permite canalizar los recursos a los socios en primera línea de manera rápida, coordinada y eficiente, en consonancia con el reinicio humanitario.
Por último, mis principales solicitudes a los Estados Miembros y donantes conectados hoy son las siguientes. En primer lugar, les pedimos que transformen la solidaridad que hemos escuchado y observado, la misma solidaridad demostrada por los equipos de búsqueda y rescate urbano, y que sentimos en esta reunión, en apoyo práctico. Por favor, asegúrense de transmitir a sus liderazgos, en los informes que elaboren tras esta reunión, que necesitamos ampliar la respuesta y que contamos con un plan claro: 296 millones de dólares para atender durante seis meses a 1,3 millones de personas con necesidades socioeconómicas urgentes. Es un plan con un plazo definido.
En segundo lugar, les pedimos invertir en los servicios básicos esenciales: sistemas de salud, necesidades médicas, agua, saneamiento e higiene, alojamiento, asistencia alimentaria y educación, mientras avanzamos de la búsqueda y rescate hacia la respuesta humanitaria y posteriormente hacia la indispensable respuesta de desarrollo.
Estamos elaborando, junto con el Gobierno, una evaluación de necesidades posterior al desastre que orientará nuestro trabajo en esa etapa. Por último, y esto es fundamental, necesitamos un compromiso sostenido por parte de los donantes. Trabajaremos muy estrechamente con nuestros socios del FMI, del Banco Mundial y de la comunidad de desarrollo para garantizar que exista un único plan con una transición clara. Asimismo, apoyaremos los esfuerzos encaminados al alivio de las sanciones y a la liberación de activos congelados, tan importantes para la respuesta.
La solidaridad internacional no debe concluir cuando pasemos de la fase de búsqueda y rescate a esta nueva etapa. Debemos demostrar que responderemos a la pregunta de esas madres: la ayuda está llegando, y será sostenida, generosa, flexible, previsible y alineada con las necesidades claramente identificadas de la población de Venezuela.
Demostremos ahora que la solidaridad mundial sigue siendo tan fuerte como siempre y que mantendremos nuestro compromiso. Muchas gracias.
08 de julio de 2026






